Historia
Patricia Ramirez Swimwear es una marca colombiana que fue fundada en 1994, inspirada en Cartagena de Indias y el Caribe, y especializada en piezas únicas hechas a mano y diseñadas para las mujeres de todo el mundo que prefieren vestirse con conjuntos lujosos y exclusivos, diseños innovadores, y telas y textiles artesanales, finamente decorados por manos de artistas de todo el país.
En la búsqueda constante de recursos materiales de inspiración ancestral, pasamos de la Guajira a la Amazonía, realizando viajes culturales por el país y encontrando caracoles y cáscaras de coco de La Boquilla, Isla Fuerte y Barú, escamas de pescado de la playa de Belén, telas de San Jacinto, Buga, San Juan y Santa Cruz de Mompox, artesanías de Usiacuri, Itsmina, Jerico, Pueblo Bello y Colosó, fibras naturales de Guaduas, guarnicionería del Valle, herrajes de Getsemaní…
Con la idea recurrente de dar vida a una marca caracterizada por un diseño inusual y disruptivo acompañado de un torrente de colores, texturas, materiales y formas, esta innovadora diseñadora crea su primera colección, supervisando escrupulosamente todos los acabados de cada prenda, convirtiendo cada de ellos en una pieza única con carácter distintivo. Su primera tienda la abrió en la ciudad de Cartagena de Indias, bautizada como LA CANELA, en referencia al color que toma la piel después de haber recibido los rayos del sol. Esta galería de nuevos diseñadores la impulsó a crear su propia marca, la cual constaba de piezas únicas que resaltaban el trabajo artístico, haciendo de cada una de ellas una pieza de filigrana única e irrepetible.
La segunda puesta en escena se llevó a cabo con una tienda ubicada en el centro histórico de Cartagena, reconocida a nivel mundial como una potencia de la moda y como parte del patrimonio histórico de la humanidad. La tienda se denominó AZUL PINTADO DE AZUL, y fue un espacio más creativo en su diseño, montaje, productos y piezas propuestas.
Fundadora
Hablar de nuestros inicios es referirse a una mujer de ascendencia puertorriqueña, que proviene de una familia matriarcal de carácter resolutivo y fuerte donde se apoyó en las nuevas ideas y descubrimientos en cualquier emprendimiento, sin temor a equivocarse. Patricia Ramirez Swimwear surge hace 25 años de la mano de su creadora, Patricia Ramirez Aristeguieta, nacida en Cartagena, luego de haber pasado por la Academia de Arquitectura y Diseño Industrial de la Pontificia Universidad Javeriana, donde se enamoró del uso del color y proporción en combinación con su naturaleza creativa y herencia latina. Habiendo vivido siempre junto al mar y sintiendo la alegría y el júbilo que evoca en las almas costeras, Patricia decidió aprovechar su aprendizaje en diferentes escuelas y así crear una marca que se sintiera y vibrara con el calor del océano, con piezas finamente decoradas por mujeres que dominaban el arte artesanal y que tenían experiencia en el campo del bordado. La idea siempre presente de crear su línea, con una inclinación chic, también surgió de su contacto con el oficio del talento colombiano en las diferentes tiendas que ha tenido esta innovadora en los últimos 25 años. Esta idea que inicialmente se planteó tenía como objetivo crear piezas con gran valor de diseño, en las que se lograba el uso de texturas en forma de relieve a través de bordados en pedrería, lentejuelas, peinetas y uso de hilo.
En la búsqueda constante de recursos materiales de inspiración ancestral, pasamos de la Guajira a la Amazonía, realizando viajes culturales por el país y encontrando caracoles y cáscaras de coco de La Boquilla, Isla Fuerte y Barú, escamas de pescado de la playa de Belén, telas de San Jacinto, Buga, San Juan y Santa Cruz de Mompox, artesanías de Usiacuri, Itsmina, Jerico, Pueblo Bello y Colosó, fibras naturales de Guaduas, guarnicionería del Valle, herrajes de Getsemaní…
Con la idea recurrente de dar vida a una marca caracterizada por un diseño inusual y disruptivo acompañado de un torrente de colores, texturas, materiales y formas, esta innovadora diseñadora crea su primera colección, supervisando escrupulosamente todos los acabados de cada prenda, convirtiendo cada de ellos en una pieza única con carácter distintivo. Su primera tienda la abrió en la ciudad de Cartagena de Indias, bautizada como LA CANELA, en referencia al color que toma la piel después de haber recibido los rayos del sol. Esta galería de nuevos diseñadores la impulsó a crear su propia marca, la cual constaba de piezas únicas que resaltaban el trabajo artístico, haciendo de cada una de ellas una pieza de filigrana única e irrepetible.
La segunda puesta en escena se llevó a cabo con una tienda ubicada en el centro histórico de Cartagena, reconocida a nivel mundial como una potencia de la moda y como parte del patrimonio histórico de la humanidad. La tienda se denominó AZUL PINTADO DE AZUL, y fue un espacio más creativo en su diseño, montaje, productos y piezas propuestas.